“The Grave of Ethelind Fionguala” es un cuento del hijo
de Nathaniel Hawthorne (autor de “The Scarlet Letter”) perteneciente al género
vampírico irlandés.
Paradójicamente, los mejores configuradores del vampiro
literario, como Stoker, proceden de la Isla Esmeralda, pero sus tramas no
acontecen en estas verdes tierras.
Cabe la posibilidad de que Stoker conociera este relato
antes de disponerse a la redacción de “Dracula”. Bram Stoker se interesó por
las leyendas de su Irlanda natal desde la niñez, lo que hace sospechar acerca de
su contacto con este relato unos pocos años antes de que empezara a pensar en
la escritura de su obra magna.
El escrito fue publicado en la misma revista que se haría
famosa por sacar a la luz “The Picture of Dorian Gray” de Oscar Wilde.
Hawthorne era asiduo visitante del Lyceum, el teatro que
el dublinés Stoker dirigía.
Fue un impenitente y curioso viajero, y al parecer basó
su historia vampírica en una leyenda que le narraron en Dublín.
El cuento en concreto comienza en Halloween, con el
narrador dirigiéndose a una mansión cuya atmósfera interior contribuye a crear
un ambiente gótico en la mente del lector. El conflicto se centrará en la
dicotómica relación entre el Viejo y el Nuevo Mundo, semilla que más tarde
fructificaría en las “Crónicas Vampíricas” de Anne Rice, de origen irlandés. Es el momento, según la superstición, en el que los
muertos se levantan de sus tumbas, y las hadas, los duendes y los espíritus campan
por la tierra a sus anchas. El protagonista rememora su estancia en la tierra
más proclive a tales manifestaciones: Irlanda, donde tuvo la experiencia
sobrenatural que relatará.
El protagonista muestra al dueño de la mansión los restos
decrépitos de lo que debió ser un instrumento musical (el objeto mágico que
demuestra que se ha traspasado la frontera entre el mundo de la ‘realidad’ y el
de la fantasía). Entonces el protagonista comienza su extraño relato: su
encuentro con la bella compatriota de las habladurías, su compromiso, y su
deseo de visitar el norte de Inglaterra e Irlanda antes de regresar a los Estados
Unidos para contraer matrimonio. Éste acaba en los confine de County Cork, una
de las regiones más salvajes, desoladas y supersticiosas de la geografía
irlandesa: “No he encontrado en mis viajes nación alguna que me haya inspirado
con tanta amabilidad, curiosidad y repugnancia”, sentimientos contradictorios
que produce lo ‘otro’”.
Éste descubre que Irlanda evidencia el paso lento de los
siglos de historia en un remoto enclave junto a la costa, donde se alza un
fuerte. Allí encuentra al teniente O’Connor que le advierte que no pase por la
tuba de la ‘black woman’ que encanta y embruja aquellos lugares. Se relata la
historia de Kern of Querin y su esposa, Ethelind Fionguala (que en lengua
irlandesa significa ‘la de los blancos hombros’); la joven fue secuestrada en
su noche de bodas por un grupo de vampiros, ya que el miedo subyace a realizar
el coito. Cuando el protagonista se dispone a dirigirse a sus aposentos, le
parece escuchar una rosa femenina y salvaje. En un ruinoso cementerio aparece
una figura femenina vestida de negro con la túnica de larga capucha típica
irlandesa, vestigio de origen español. La mujer dice llamarse Elsie y le pregunta
sobre su anillo de oro comprado en una tienda de antigüedades de Cork que
podría haber pertenecido a los reyes de Irlanda del pasado. Una vez ésta se
desvanece, éste entra en las callejas del pueblo, cuando presta atención a una
antigua casa señorial del tipo que construían los inmigrantes españoles. Su
nostalgia recuerda a los tiempos pasados que laten en la prosa de las “Leyendas”
becquerianas.
Conducido por su vena romántica y su fiebre de exotismo,
comienza a tocar una vieja canción de amor española, una tonada de pasión
caballeresca y romance. La magia del instante medieval cautiva al joven
artista. Cuando entra en la lóbrega mansión, la dama de una hermosura
sobrehumana, vestida de blanco con labios pálidos y ojos de una negrura abismal
le conduce a través de las tenebrosas estancias. Al igual que en el Jonathan
Harker de “Dracula”, reconoce en ella a la protagonista de sus sueños desde la
adolescencia. Cuando el joven pregunta si ella comerá y beberá de él, la mujer
responde: ‘Tú eres el único alimento que deseo… Este vino es claro y frío. Dame
vino rojo y caliente como tu sangre’… ‘Tú eres mío, y yo soy tuya’. El
desenlace es similar al de la “Belle Dame sans Merçi” de Keats. Lo descubrieron
casi sin sangre, pálido y heleado. En todo caso, “The Grave of Ethelind
Fionguala” es un atractivo exponente de la literatura vampírica.

