martes, 5 de noviembre de 2013

LA VAMPIRA DE IRLANDA de Julian Hawthorne.

“The Grave of Ethelind Fionguala” es un cuento del hijo de Nathaniel Hawthorne (autor de “The Scarlet Letter”) perteneciente al género vampírico irlandés.
Paradójicamente, los mejores configuradores del vampiro literario, como Stoker, proceden de la Isla Esmeralda, pero sus tramas no acontecen en estas verdes tierras.
Cabe la posibilidad de que Stoker conociera este relato antes de disponerse a la redacción de “Dracula”. Bram Stoker se interesó por las leyendas de su Irlanda natal desde la niñez, lo que hace sospechar acerca de su contacto con este relato unos pocos años antes de que empezara a pensar en la escritura de su obra magna.
El escrito fue publicado en la misma revista que se haría famosa por sacar a la luz “The Picture of Dorian Gray” de Oscar Wilde.
Hawthorne era asiduo visitante del Lyceum, el teatro que el dublinés Stoker dirigía.
Fue un impenitente y curioso viajero, y al parecer basó su historia vampírica en una leyenda que le narraron en Dublín.

El cuento en concreto comienza en Halloween, con el narrador dirigiéndose a una mansión cuya atmósfera interior contribuye a crear un ambiente gótico en la mente del lector. El conflicto se centrará en la dicotómica relación entre el Viejo y el Nuevo Mundo, semilla que más tarde fructificaría en las “Crónicas Vampíricas” de Anne Rice, de origen irlandés. Es el momento, según la superstición, en el que los muertos se levantan de sus tumbas, y las hadas, los duendes y los espíritus campan por la tierra a sus anchas. El protagonista rememora su estancia en la tierra más proclive a tales manifestaciones: Irlanda, donde tuvo la experiencia sobrenatural que relatará.
El protagonista muestra al dueño de la mansión los restos decrépitos de lo que debió ser un instrumento musical (el objeto mágico que demuestra que se ha traspasado la frontera entre el mundo de la ‘realidad’ y el de la fantasía). Entonces el protagonista comienza su extraño relato: su encuentro con la bella compatriota de las habladurías, su compromiso, y su deseo de visitar el norte de Inglaterra e Irlanda antes de regresar a los Estados Unidos para contraer matrimonio. Éste acaba en los confine de County Cork, una de las regiones más salvajes, desoladas y supersticiosas de la geografía irlandesa: “No he encontrado en mis viajes nación alguna que me haya inspirado con tanta amabilidad, curiosidad y repugnancia”, sentimientos contradictorios que produce lo ‘otro’”.
Éste descubre que Irlanda evidencia el paso lento de los siglos de historia en un remoto enclave junto a la costa, donde se alza un fuerte. Allí encuentra al teniente O’Connor que le advierte que no pase por la tuba de la ‘black woman’ que encanta y embruja aquellos lugares. Se relata la historia de Kern of Querin y su esposa, Ethelind Fionguala (que en lengua irlandesa significa ‘la de los blancos hombros’); la joven fue secuestrada en su noche de bodas por un grupo de vampiros, ya que el miedo subyace a realizar el coito. Cuando el protagonista se dispone a dirigirse a sus aposentos, le parece escuchar una rosa femenina y salvaje. En un ruinoso cementerio aparece una figura femenina vestida de negro con la túnica de larga capucha típica irlandesa, vestigio de origen español. La mujer dice llamarse Elsie y le pregunta sobre su anillo de oro comprado en una tienda de antigüedades de Cork que podría haber pertenecido a los reyes de Irlanda del pasado. Una vez ésta se desvanece, éste entra en las callejas del pueblo, cuando presta atención a una antigua casa señorial del tipo que construían los inmigrantes españoles. Su nostalgia recuerda a los tiempos pasados que laten en la prosa de las “Leyendas” becquerianas.
Conducido por su vena romántica y su fiebre de exotismo, comienza a tocar una vieja canción de amor española, una tonada de pasión caballeresca y romance. La magia del instante medieval cautiva al joven artista. Cuando entra en la lóbrega mansión, la dama de una hermosura sobrehumana, vestida de blanco con labios pálidos y ojos de una negrura abismal le conduce a través de las tenebrosas estancias. Al igual que en el Jonathan Harker de “Dracula”, reconoce en ella a la protagonista de sus sueños desde la adolescencia. Cuando el joven pregunta si ella comerá y beberá de él, la mujer responde: ‘Tú eres el único alimento que deseo… Este vino es claro y frío. Dame vino rojo y caliente como tu sangre’… ‘Tú eres mío, y yo soy tuya’. El desenlace es similar al de la “Belle Dame sans Merçi” de Keats. Lo descubrieron casi sin sangre, pálido y heleado. En todo caso, “The Grave of Ethelind Fionguala” es un atractivo exponente de la literatura vampírica.

martes, 23 de abril de 2013

Medalla y Retos

Queridos amigos, mi falta de decisión en las situaciones reales siempre me impiden lo que veo posible en mi cabeza. Pero esta vez, le eché coraje y he conseguido 4 aspirantes a hispanoparlantes. Uno irlandés de pura cepa, con el cual llego desde octubre, uno ruso, quien tiene una obsesión buena con lo español, un georgiano, a quien le perdí el rastro pero antes me echó una manita con mi búsqueda de trabajo, y por último, un irlandés de origenes argentino y newyorkino. Lo curioso es que solo me salen tíos, pero qué se le va a hacer, gano mi dinerillo igualmente. Así, mis viajes y regalos no llevan tanta carga de culpabilidad.
Esto, queridos amigos, junto con mis escapadas a lo desconocido para encontrar la casa donde se celebran fiestas erasmus (¡cada vez son unos distintos!), mi conocimiento de las líneas de autobús y mi crecida responsabilidad (en cuanto a bancos, compras, reservas, labores de la casa...) constituyen mis logros conseguidos.
Por otro lado, no puedo evitar elucubrar sobre mis planes a corto y largo plazo: pienso ponerme en forma (debido a mi histórica subida de peso a pesar de que voy al gimnasio de mi uni); trabajar este verano en el extranjero (todo apunta a que serán en Irlanda como Au Pair); matricularme en el máster de educación y en la EOI (de momento solo a 2º intermedio de francés) para aprobar todo lo dicho sin excepción; seguir dando clases particulares, pero esta vez de inglés y sin cobrar, ya que serán destinadas para mi novio, con el mero interés de que le resulte un apoyo el extra en su necesario título de B1; y por último, como actividades "extraescolares" he decido apuntarme al paro para ir acumulando antigüedad y puntos mediante cursos, y ser catequista acompañante en el colegio Marianistas por tres sencillas razones: primero, me gusta transmitir mis conocimientos y hacer pensar a los jóvenes, segundo, es una promesa que hice a mi novio y a mí misma, y tercero, como plan a largo plazo, me gustaría hacerme un hueco en ese u otro colegio Marianistas de España. nunca he estado de acuerdo con ese sistema, pero al conocer sus entrañas, he visto que los profesores que he conocido son entregados a su trabajo, profesionales y cercanos, sintiéndose todos algo así como una familia, por lo tanto, reclutan a esos miembros de la familia no antes sin comprobar que son válidos para el trabajo.
Todo esto último son mis planes, que se convertirán en retos y que llegarán a ser mis metas.
Sí, amigos, ¡me merezco una medalla por lo conseguido, y voy en busca de conseguir otras!

viernes, 22 de marzo de 2013

The Black Sheet

Nunca me apasionaron las Barbies cuando era niña; de hecho, casi siempre estaba haciendo manualidades ya que alimentaban mi imaginación más que aquellas modelos de plástico. Sin embargo debo admitir que tuve una, un regalo de mi prima, a la que sí tuve aprecio. Aún la recuerdo, tenía un tono de piel más moreno y el cabello rizado. Le intenté poner los típicos vestidos rosas chicle y pomposos, pero me parecía que no le pegaban, hasta que mi madre me regaló por Ratoncito Pérez uno rojo muy brillante. Desde entonces cambié el rosa por el rojo, pues a esas edades necesitamos catalogar todo y pensar en un mejor amigo, un número de la suerte o un color preferido. También recuerdo que mi "mejor amiga" Rosa tenía el negro por "color preferido", algo inusual para una niña, pero quizás eso era una de las señales que le hacían diferente a las demás repipis y manipuladoras que cuando jugaban a ser cosas yo tenía que ser siempre la "cabra" loca. Para eso, prefería estar a solas con Rosa,  incluso jugar con los "apestados" niños, quienes sí me caían bien, incluso cuando uno de ellos me pegó un puñetazo por pasar delante de la portería durante un recreo. No estaba loquita por el niño guapo de la clase, ni por el cantante de moda, ni leía esas revistas para adolescentes en las que se usa un argot un tanto estúpido.

Por eso, durante algunos años pensé que era rara, pero llegado el día de hoy, no me considero como tal. Soy muy poco diferente a la media, no lo suficiente como para considerarme fuera de lo común. Es triste ser otra oveja blanca, pero al menos no tengo los conflictos internos que tiene la negra. Esta semana hablé con un chico de Georgia que quiere iniciarse en el español, y cual sorprendente es que el primer día de conocernos me dijo, muy sinceramente, que me infravaloro; en una hora de conversación adivinó que me falta confianza y me dio el consejo que aún ronda por mi cabeza: "you should be the black sheet", así, tal cual...

sábado, 26 de enero de 2013

Unexpected


Querida España, hoy hace una semana que me encuentro fuera de tus límites y en mí ya surgen sentimientos contradictorios. A la vez que echo de menos a mi familia, amigos y pareja, los comienzos siempre me entusiasman. Este semestre viene cargado de sorpresas, descubrimientos y esfuerzos, lo sé; de hecho, ya ha empezado a ser emocionante, quizás más de lo que hubiera deseado. La raíz de todo es mi propósito por mejorar mi inglés más de lo que lo mejoré en la primera etapa, lo que conlleva a buscar oportunidades con personas no españolas. Tuve el convencimiento, pero los planes en mi cabeza dieron un giro inesperado hasta convertirse en los planes del caprichoso destino. Empezó en la sala de espera y se pausó en las puertas de mi urbanización, no sabiendo si terminó o no. En realidad esperaba una semana estancada en mi salón, sola y aburrida sin aprovechar el tiempo que es oro, pero el destino quiso que apenas tuviera tiempo para encender el ordenador. Las excusas vinieron después.
Todo pasó tan deprisa como pasa un sueño que al despertar tras una noche entera recuerdas vagamente: palabras en francés, un café de máquina, un té de hotel, unas escaleras sin alcohol, un futuro incierto o el sueño frustrado de una niña muy adulta, un ‘no puedo’, una confesión sin definición, una disculpa y una noche en vela…
Al despertar, parece que la realidad te golpea. Es mediodía del jueves y me muero por ver a mi ángel, que como todo ángel, espera pacientemente a su incondicional feligresa, quien guarda en su interior una batalla entre travesura y enorgullecimiento. El amor va y viene, viajando entre dos corazones en desasosiego aunque certeros. ¿De qué clase de cemento hemos construido nuestro hogar para que viento y marea no sean capaces de derrumbarlo? ¿Cómo es posible que jugueteé con el fuego sin quemarme, que mire mi mano siendo poseída y solo atisbe el brillo de la piedra de su corazón?
Callejón tailandés, religión versus destino, chocolate, cambio de planes, la derecha de paraguas, una vela en una jarra rockera y una misión imposible…
Me mantengo firme ante el terremoto, aunque quizás pequé de benevolencia. Un ‘fuck you’ hubiera encajado pero no soy ese tiempo de persona. A la vez que su respeto y honestidad me hizo más vulnerable y mi fidelidad, más deseada, el amor guiaba mis palabras hasta llegar a calmar al más desdichado, al que de un modo u otro cavaba su propia tumba. Es curioso como las personas que siempre consiguen lo que se proponen, les llega un momento en su vida en el que no pueden evitar sufrir al proponerse lo que no está a su alcance, y ni un buen consejo logra sacarles de ese hoyo.
 El éxito es relativo, sí señor. Hay gente que viste de lino y sufre por poseer los harapos del pobre, y encima tienen la valentía o la estupidez de pedirle que se los quite. ¡Están muy bien donde están!
Después, como la mañana trae la claridad, el que viste de lino se lo lleva rasgado y los harapos, algo sacudidos, permanecen siendo de quien pertenecen. La anécdota aquí es que quien marcha, no se rendirá, y quien se queda, no le cerrará sus cautelosas puertas.
¿Por qué el que viste de lino no consiguió los harapos? Muy simple, porque los harapos fueron del pobre y siempre serán del pobre.
Mi rutina, estabilidad y sentimientos habrán sido sacudidos, sí, pero nunca, nunca, arrancados. Cada día me sorprende más lo fuerte que pueden ser una promesa de dos, un ideal moral y de vida de uno mismo, o simplemente, una certeza infalible, que es el amor verdadero, luchador y muy pero que muy cuidado.

martes, 28 de agosto de 2012

Los 2 primeros días

¡Hola a todos!
Sí, estoy en Dublín, ¡quién lo diría!
Bueno, me prometí a mí misma escribir diariamente mis aventuras en esta isla verde para manteneros al corriente y para recordar cuando ya no esté aqui... sin embargo, estos primeros días están siendo ajetreados, y es que ir en busca de un piso que esté bien a un buen precio no es tan fácil como parece, y aún menos después de ser rechazadas por ser "students". ¡Si nos dieran la oportunidad para que viesen lo majas que somos! A pesar de todo, confío en encontrar uno en estos 3 días siguientes, ¡crucemos los dedos!
Eso sí, estoy animada, porque Dublín me gusta y yo le voy a gustar a ella. Bueno, lectores amigos mios, es tarde ya y mañana hay que madrugar, de modo que me voy a la litera de arriba de la habitación 209 del Generator Hostel a descansar, y ya mañana será otro día.
¡Hasta la próxima! Os traeré más detalles.